Freakonomics es una de las maneras más prácticas y creativas de demostrar que la economía puede aplicarse a todo lo cotidiano. Existe además una larga lista de papers económicos que demuestran ello. Voz Actual encontró en su baúl de “papers económicos raros/chistosos para la sección de Freakonomics” un estudio sobre una de las actividades más cotidianas del día: cepillarse los dientes.

El paper fue elaborado por Alan S. Blinder (1974) y publicado en Jstor #PaQueMeCrean. El autor busca, precisamente, demostrar que a la economía se le puede vincular algo tan sencillo como el cepillado de dientes. Así, mediante la intuición, la recreación de un modelo matemático y la econometría, se puede identificar qué factores están detrás de dicha decisión.

La Intuición

No hay mejor forma de entender un paper que empezando por toda la intuición detrás de todos los números y modelos #TipParaPaperUno.

Inicialmente, se podría decir que el análisis tradicional del cepillado de dientes se basa únicamente en dos modelos básicos: el de “mal sabor en la boca”  y el de “mi madre me lo dijo”. Examinemos ambos.

El primero –mal sabor en la boca- explica que cada persona tiene un gusto particular por el cepillado de dientes, y el número de veces que necesita cepillarse puede explicarse por sus diferentes percepciones de sabor. Si nadie quiere saludarme percibo un mal sabor en mi boca, querré cepillarme más y más.

Por otro lado, el segundo –mi madre me lo dijo- tiene que ver con las diferencias culturales relacionadas a la crianza. Un ejemplo son nuestras mamás obligándonos recomendándonos cepillarnos los dientes 3 veces al día. ¿Es una simple recomendación del dentista? Si debemos cepillarnos después de cada comida, ¿podríamos decir entonces que aquellos que tienen mayores ingresos (y, por lo tanto, comen 3 o más veces al día) se cepillan más seguido?

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Aquí surge un tercer modelo propuesto por Blinder y que, basado en la teoría económica, permitiría generar hipótesis más interesantes y testeables. La resumiremos como la teoría del “capital humano”, la cual postula que todos los individuos buscan maximizar sus ingresos, por lo que el número de cepilladas de dientes estaría vinculado a ello.

Un ejemplo es la decisión de cepillarse los dientes de un chef y un camarero en un mismo restaurante. Si consideramos que los chef generalmente provienen de un estrato económico más alto, de acuerdo al modelo “mi madre me lo dijo” este tendría que cepillarse más veces que un camarero. Pero el modelo del “capital humano” plantearía lo contrario.

Los chefs son raramente vistos por los clientes y tienen un sueldo fijo, mientras que los camareros están en frecuente contacto con los consumidores y aunque perciben un sueldo, sus ingresos dependen (y varían) de las propinas. Tener dientes amarillos o mal aliento podría perjudicar el monto esperado en propinas. Ahora, analizando los costos, como el sueldo de un chef es más alto, entonces el costo de oportunidad de ir a lavarse los dientes es mayor. Por lo que esta teoría plantearía que, en realidad, serían los camareros quienes se lavan más los dientes.

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El modelo matemático

¡Es hora de meterle número y mate al asunto!

Consideremos “w” como la tasa de salario de un individuo, “J” el índice de su trabajo, y “B” el tiempo que pasa cepillándose los dientes. El autor reordenó los trabajos, de manera que un mayor “J” significa que son trabajos donde es más importante tener los dientes muy limpios.

El salario “w” está en función del trabajo del individuo (“J”) y el tiempo que pasa cepillándose (“B”):

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Todo individuo busca maximizar su ingreso:

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Donde “T” es el tiempo, por periodo, en el que el individuo puede trabajar o cepillarse los dientes (sólo esas 2 actividades para simplificar el asunto), mientras que “P” es la cantidad de ingreso no ganado (y es exógena).

Si cada individuo debe elegir una cantidad de “B” para maximizar sus ingresos (“Y”). La condición necesaria es:

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Para llegar a esto sólo se debió derivar #MateIVTuTerror.

A partir de la última ecuación podemos hacer algunas conjeturas.

  1. Si w y wB son positivos, entonces (T-B) es positivo. Por lo que entonces ninguna persona pasaría todo su tiempo cepillándose los dientes. Si bien es algo muy lógico, la intención del autor es demostrar que esto no se podía derivar de alguno de los modelos que explicó anteriormente.
  2. Si escribimos esa misma ecuación de esta forma (sólo despejemos):

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Entonces, podríamos decir que el ratio de cepillarse los diente respecto a no hacerlo  es equivalente a la elasticidad parcial del salario respecto al cepillado de dientes (ósea, cuánto depende el salario del cepillado de dientes). Así que en los trabajos donde el salario sea más sensible a cepillarse los dientes, las personas le dedicarán más tiempo a dicha actividad.

Además, ¿qué pasa si en dos trabajos wB  es el mismo, pero el  w varía? En este caso, la persona con un mayor sueldo se limpiará menos los dientes (recordando que su costo de oportunidad es más alto).

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Un poquitito de econometría

Para los que aún siguen leyendo esto #CriCriCri, el autor decidió hacer de su investigación, sobre un tema común, un asunto más complejo. Y es que como todo en la vida, si quieres explicar algo sencillo pero quieres dártela de capazo, entonces usas la econometría (y si eres abogado, usas términos completamente rebuscados).

De esta forma, Blinder usó una regresión sencilla, y se basó en información recolectada a 17,684 adultos en 1972. Así obtuvo información sobre la frecuencia en la que estas personas se cepillaban los dientes, y diferentes variables socioeconómicas.

El modelo es el siguiente:

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La variable dependiente (es decir, la que depende o es afectada por otras variables) es el número de veces  que la persona se cepilla en un año. AGE es un aproximado de los años que faltan para que a la persona se le caigan los dientes. Si consideramos que cepillarnos es una inversión, entonces a1<0.

WAGE mide el costo de oportunidad del tiempo, por lo que a2<0. NTEETH es el número de dientes de la persona. S y EXP son los años de colegio y la experiencia en el trabajo, respectivamente (aunque no se sabría el signo exacto de a4 y  a5,  se esperaría que tengan un peso importante). EDUM es una variable dummy (toma el valor de 1 o 0 dependiente de que se cumpla o no alguna característica) para las personas que viven en una zona con suministro de agua “fluorada”, ya que hay una cierta sustitución en entre dientes buenos por el cepillado y la fluoración del agua. Finalmente, Y es el ingreso no laboral, que permite estimar el efecto del ingreso sobre la frecuencia del cepillado dental.

Los resultados fueron los siguientes:

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En conclusión, se puede comprobar lo que predice el modelo teórico previamente. Existen variables socioeconómicas que impactan en la decisión de cepillarse (para los que la econometría es YALA, miren la significancia y el R2). ¡No todo se reduce a la flojera por cepillarse los dientes! Esto también podría ser aplicado en la decisión de lavarse las manos, o cepillarse el cabello, entre otras. ¿Se animan?

Para leer el paper completo: aquí