Disclaimer: No planeo que este sea un texto donde trate de convencerte de por qué sí o por qué no debe realizarse una fiesta. Tampoco quiero encontrar culpables ni responsables en el asunto, pues no los hay. Mucho menos creo tener la verdad absoluta ni la decisión “correcta”. Me atrevo a escribir sobre este evento porque creo que es una excelente oportunidad para reflexionar y para generar un debate enriquecedor, dada la coyuntura nacional. Además, creo que los argumentos de fondo no solo aplican para esta situación en particular, sino que pueden ser extrapolados a diversos escenarios. Tal vez pensarás: “Qué habla este pata, ¿reflexionar sobre una juerga?”. Así es, eso ensayaré. Si bien puedes tener una determinada postura, te pido que seas #OpenMinded al leer estas líneas.

Luego de una semana muy movida donde fuimos testigos de lo vulnerables que somos ante la fuerza de la naturaleza, de cómo algunos se peleaban por agua en el supermercado, de un puente que no se cayó pero sí se desplomó, y también de generosas muestras de solidaridad con los afectados, las miradas de muchos jóvenes limeños se posaron en los limones una fiesta: La Vendimia.

Este evento, que es considerado como “la mejor juerga del año” por más de uno, ha venido generando muchísima actividad a través de redes sociales. ¿La razón? Numerosas personas que ya tenían una entrada han decidido venderla por motivos de seguridad o por solidaridad con los afectados, ya que cerca del evento existen comunidades afectadas por las lluvias. Ante tantas publicaciones de venta de entradas (literalmente todo el home en fb) y reclamos hacia los organizadores, uno podría pensar que a esta juerga de la élite capitalina se le vino el huaico (?). Tras varios días de especulación, comunicados, idas y venidas, finalmente hoy miércoles 21 se decidió POSTERGAR el evento hasta el día 8 de abril “siempre que las circunstancias lo permitan”. Con este preámbulo inicio la reflexión.

Algunos Facts

¿Qué es? El Sarcay de Azpitia es una marca de Piscos cuya producción se realiza en Azpitia (duh), a 80km del sur de Lima, en el margen derecho del río Mala. Esta empresa cuenta con aproximadamente 8 socios –y otros inversionistas como Claudio Pizarro— que son dueños de la bodega y de la producción de pisco que se realiza en este valle fértil. A finales del mes de marzo se realiza una simbólica pisa de uvas a.k.a. “la vendimia”, acción sobre la cual se cimenta esta famosa fiesta que lleva el mismo nombre, que tiene como target un público A-B, y que este año es promocionada por la empresa Envero. Evidentemente, la producción total de la bodega no se ve afectada en lo más mínimo por esta simbólica pisa ni por todo el pisco que la gente sería capaz de ingerir el día del tono.

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Cuántos confundirán ese terroir con meter terroir en la juerga (?)

¿Cómo se llega? ¿Es peligroso? Me gustaría aclarar primero este punto porque creo que puede desmentir algunas creencias. El problema es cuando existe el popular teléfono malogrado y no está el Cóndor para que te llame se crean especulaciones. Espero no ser el único que ha entrado a Google Maps en 3D #yanoya para validar esto. Para llegar al lugar, es necesario adentrarse en auto unos 10 minutos en una trocha que sube por un cerro y luego desciende levemente hacia el Sarcay.

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No, no es el ejército de Verónika avanzando (?)

Como se puede apreciar en esta primera foto, que toma aproximadamente desde León Dormido hasta Bujama, el Sarcay se ubica al margen derecho del río Mala, que está sombreado con rojo. Sin embargo, las principales consecuencias de las fuertes lluvias se han dado en la desembocadura del río, dígase el Puente Mala/la entrada a Totoritas. Como recordarán, el desborde generó algunos inconvenientes en la Panamericana Sur el fin de semana pasado. Así, para poder llegar hasta la parte del Sarcay el río debería casi triplicarse en caudal e inundar todo Azpitia, cosa que hasta hoy no ha ocurrido.

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En esta segunda imagen se puede ver el cerro que hay que subir para poder llegar a la minimeseta que es el Sarcay. Detrás de ese cerro está la carretera Panamericana Sur. Aquí se apreciar mejor que es complicado que el caudal del río Mala (en la parte inferior) alcance a la zona donde se realizaría el evento. Si bien es difícil anticiparnos a la naturaleza, usualmente los ríos aumentan su caudal máximo en un 50%, y los organizadores afirman que el desborde no ha alcanzado las hectáreas de El Sarcay.

Algo que sí haría peligrar la Vendimia es si en estos días se dieran lluvias muy fuertes que pudieran ocasionar un debilitamiento de la trocha que conecta la carretera con el Sarcay. En especial si la parte de la curva en el cerro ha perdido firmeza, porque los que han podido estar ahí recordarán que es bastante angosta y deben pasar autos de ida y de vuelta. En la opinión de este humilde redactor, analizando a primera vista la geografía del lugar y teniendo en cuenta la dirección del río, existe bajo riesgo de que las condiciones del río o lluvias pongan en peligro la seguridad de los asistentes a la fiesta.

Luego de analizar estos facts, presento las que creo que son dos posturas que han colisionado en estos últimos días:

La postura del businessman: Envero / Sarcay

Como expliqué líneas arriba, la empresa Envero es la encargada de la promoción del evento. Su chamba estaba relativamente cumplida cuando lograron vender la totalidad de entradas pocos días después de la preventa. Sin embargo, desde el miércoles de la semana pasada algunas personas empezaron a levantar ciertas alarmas y a pronunciarse sobre la realización de la fiesta. La respuesta inicial fue mantener en pie la Vendimia, con el argumento de que la seguridad está garantizada para los asistentes. Asimismo, ante tantas “amables” sugerencias de postergación, alegaron que la última palabra para decidir sobre el evento la tiene El Sarcay de Azpitia, lo cual es bastante lógico pues es el dueño de los terrenos y el que seguramente cuadra la fecha con la vendimia oficial de sus uvas. Sin embargo, terminaron postergando el evento hasta el día 8 de abril.

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Si las clases se postergan, ¡por qué no las juergas!

Algo poco acertado es que muchas de las publicaciones en el evento de facebook fueron eliminadas y se bloqueó/retiró a varias de las personas que compartían sus impresiones sobre la realización de la fiesta de manera alturada y sin insultos. El tema de la seguridad al menos se pudo argumentar de manera más sólida e incluso con un video. El lunes 20 se lanzaron comunicados oficiales tanto de Envero como del Sarcay. Sin embargo, hoy 21 al mediodía se anunció la postergación de la fiesta.

Es como la situación de los que van a ayudar y se toman selfies, cosa que muchos catalogan como “pose” o “figuretismo”. Analizar la intención –la cual no podemos saber— ya es especular demasiado, ¿no lo creen?

En contraste, algo positivo fue que el evento varió levemente las condiciones de ingreso al incorporar un punto de acopio de donaciones al ingreso de la fiesta. Se ha decidido además que el evento será enteramente “Benéfico”. Esta medida no fue del agrado de muchos, pues consideraron que Envero / Sarcay se “aprovechan” de las circunstancias para sacar la fiesta sí o sí. Si pensamos un momento, la naturaleza misma de una donación hace inútil cualquier crítica acerca de su procedencia o intención real. Considero que una persona afectada por el clima, en este caso las comunidades del valle del río Mala, no verán con malos ojos cualquier ayuda que se les haga llegar. Es como la situación de los que van a ayudar y se toman selfies, cosa que muchos catalogan como “pose” o “figuretismo”. Analizar la intención –la cual no podemos saber— ya es especular demasiado, ¿no lo creen?

Ayer Envero se la dejó de taquito al Sarcay para que postergue

El argumento de la “solidaridad”

El otro gran bando que se formó era el de los compradores, gente que ya había adquirido su entrada pero que ante las desgracias ocurridas en el norte y en las afueras de Lima decidió venderla. Iniciaron unos pocos, pero luego fue una notoria tendencia de gente que vendía su entrada a la Vendimia. ¡¿Qué?! ¿Jóvenes sacrificando su derecho a estar en una de las mejores juergas de Lima? Así es. Muchos posts en fb de personas vendiendo donde existía una casi nula demanda. ¿Los principales motivos? La seguridad y la solidaridad.

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Sobre el primero creo que sería un poco difícil pronosticar o discutir sobre el clima, y ahora con la postergación será aún más complicado. Esperemos no ocurra nada. El segundo argumento es para mí el núcleo del asunto. La gente no está dispuesta a celebrar ni mucho menos a pegársela cuando han ocurrido desgracias los últimos días. Los posts y comentarios leían: “¿Cómo es posible que siga en pie la fiesta cuando el Perú se cae a pedazos?”, “Muchos necesitan ayuda y la fiesta es al costado de viviendas afectadas”, “¡Qué insensibles los de Envero/Sarcay!” o “Lo mejor sería postergar al evento”, entre otros. ¿Qué tan cierto es esto?

“¿Cómo podemos juerguear si hay gente sufriendo al costado?”. Entonces, si la fiesta era un poco más lejos, ¿sí era adecuado celebrar?

¿Se puede celebrar en Azpitia sabiendo que en Mala hay gente sufriendo por las lluvias? ¿Importa el lugar o qué tan lejos estemos? En el mundo ocurren desgracias a diario. No siempre nos afectan directamente, pero a veces, como en esta ocasión, logran llegar a las fibras más internas del feeling de la población. Empieza nuevamente la discusión sobre si debemos solidarizarnos con absolutamente todo lo que ocurre, el famoso #PrayForParis y las fotos de perfil con banderas de Francia. ¿Por qué nos solidarizamos con una determinada situación? Luego de haberlo meditado y discutido con algunas personas, creo que existen como mínimo 2 ejes que implícitamente tomamos en cuenta en nuestro subconsciente para la “solidaridad”:

1) “Distancia”: no necesariamente es una distancia física, sino una distancia emocional para con el desastre. En el caso del Fenónemo El Niño/La Niña, la mayoría de limeños se ha solidarizado porque son compatriotas los que sufren, pero adicionalmente porque son compatriotas que viven muy cerca. También creo que a alguien de Cusco le sería más fácil ser solidario con un accidente en Cusco que con uno en Tumbes. Sin embargo, si imaginamos un accidente o desastre en una comunidad peruana de un país lejano, también nos será más fácil solidarizarnos con aquello que con un desastre que ocurra incluso en un país vecino como Brasil. Del mismo modo pasaría con un desastre en Argentina versus un desastre en un país lejano como Nueva Zelanda. Todo esto considerando también que vivimos en una época muy comunicada con posibilidad de saber todo al instante.

Sin título

Tal cual

2) Magnitud: lamentablemente, y creo que no me equivoco al postular esta línea, también somos más susceptibles a una catástrofe masiva que acaba con la vida de cientos de personas que un desastre donde solo hay un muerto. ¿No debería bastar que haya una pérdida para que sea una tragedia? Por conceptos implícitos como este surgen frases como “Nosotros matamos menos”, emitida en 2011 por el entonces vocero de Fuerza Popular, Jorge Trelles. Adicionalmente, creo que también hay mayor solidaridad cuando es algo totalmente inesperado y no necesariamente con mayores daños. Mientras más trágico, más se solidariza la gente. Por ejemplo, siempre se dan los friajes en Puno pero usualmente aquí no les damos tanta atención como a eventos atípicos como la caída del avión del Chapecoense. ¿No crees que murieron igual o más personas en las heladas de nuestro país?

Lloramos más a estos jugadores que a nuestros hermanos que mueren por el friaje

En este caso particular de la Vendimia, muchos han tomado la Distancia como argumento: “¿Cómo podemos juerguear si hay gente sufriendo al costado?”. Entonces, si la fiesta era un poco más lejos, ¿sí era adecuado celebrar? Creo que es relativo, y cada quién es libre de decidir. Tal vez los que sí pensaban ir a la fiesta y que tú catalogas como “poco éticos” por su decisión han colaborado al igual o más que tú con los afectados por El Niño/La Niña. Lo peor que podemos hacer es rotular a nuestros pares por una decisión que creo que es abierta. Si bien es un hecho muy triste, la vida continúa y el Perú también. Yo estoy dispuesto a pasar un buen rato con mis amigos y también a celebrar los goles de nuestra selección contra Venezuela el jueves, y no por eso dejo de ser consciente de la situación en el norte. No pequemos de moralistas, pero si alguno sabe exactamente la “Distancia” y “Magnitud” que debemos guardar, por favor esperamos su respuesta.

Finalmente, ante la decisión de postergar la fiesta creo que entra a tallar una última variable que creo va a permitir desenmascarar a algunas personas. ¿Por qué la gente pedía “postergar” el evento unas semanas? ¿Acaso creen que lo que los huaicos se llevaron se reconstruyen tan rápido? ¿Acaso no siguen y seguirán sufriendo nuestros hermanos en las afueras de Lima y en el norte? Ahora que la fiesta es el 8 de abril ya podemos celebrar felices, ¿verdad? Ya es un par semanitas y ese feeling de “luto” se nos pasa. ¿Es correcto eso? Justamente en este caso va a ser más grave aún, porque va a permitir ver la famosa “doble moral” de muchos jóvenes, que hasta hace algunas horas vendían sí o sí su entrada porque “Cómo es posible celebrar ahorita, ¡qué horror!”, pero que para el 8 de abril son más que fijos. Con pena también veo que muchos que han declarado la guerra a Envero por su falta de “sensibilidad”, serán los que agotarán las entradas de preventa para la próxima fiesta. ¿Por qué cambiaron de opinión? ¿Cuánto debe durar el luto que debemos guardar? ¿Existe algún indicador? Tal vez cuando acaben las lluvias, no lo sé. Si alguien tiene alguna respuesta, somos todos oídos.

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Como anticipé, creo que nadie tiene la respuesta a estas interrogantes y que no hay una postura totalmente correcta. Son temas delicados y lo único que buscaba es reflexionar y hacerte reflexionar un poco al respecto. Más allá de eso, rescato con mucha alegría las ganas que he visto en los jóvenes de levantarse y moverse a través de redes sociales, armar donaciones y colectas de donde no había o brindar manos donde fuera necesario. A todos los que han ayudado de alguna manera, ya sea donando, ayudando, comprando, visitando, rezando, gracias por su desinterés y ganas de colaborar. No especulemos con un bien tan básico como el agua. Si tienes, cuídala. Si no estás seguro de una información, no la compartas ni publiques en redes, seamos precavidos. En cuanto a la ayuda, no hay que desfallecer, ¡sigamos apoyando a los que más nos necesitan!

Para terminar, en vez de usar una oración, te dejo algunas preguntas:

¿Crees que fue correcta la decisión de Envero/Sarcay de postergar el evento?

¿Crees que se aprovecharon de la situación al hacer el evento “Benéfico”?

¿Por qué a veces nos solidarizamos más con algunas desgracias?

¿En qué ocasiones piensas que es correcto guardar “luto” ante la desgracia?

¿Qué determina cuánto tiempo es correcto no celebrar?

Tú que planeabas vender tu entrada por “solidaridad”, ¿ahora irás a la fiesta?

¿Has ayudado de alguna manera? ¿Por qué no?


Gracias por su tiempo.