No existe la verdad. Solo existen los puntos de vista.

Edith Sitwell

¿Cuándo, pero cuándo, viste a un protestante que no supiera el motivo de su marcha? Este último viernes, la Av. Javier Prado fue tomada por un mar de pancartas celestirosadas que cantaban el tan sonado #ConMisHijosNoTeMetas, expresando un férreo rechazo al Currículo Nacional 2017. Los manifestantes, generalmente representados por organizaciones religiosas, se conglomeraron en una procesión haciendo llorar a muchos con el tráfico, cuyo destino final era la sede principal del Ministerio de Educación (Minedu). Llamó la atención que varios de los presentes no sabían qué responder al preguntarles el motivo de su rechazo al Currículo Nacional. Pero aseguraban la existencia de una supuesta “Ideología de Género” dentro del mencionado documento, que según ellos confundiría a los estudiantes respecto a su orientación sexual, y haría que “los niños quieran usar falda y las niñas bigotes” (¿?)

Histórica toma de la arteria principal de Lima por #ConMisHijosNoTeMetas

Estas recientes protestas por la educación nos llevan a repensar en cuáles están siendo nuestros aciertos y desaciertos con los niños en edad escolar.

Lo cierto es que hace muchos años que la educación pública peruana ha perdido su norte y razón más profunda de ser: el formar.

Y con formar nos referimos a la educación en valores; y es que la labor del docente es quizá una de las más delicadas y complejas de la sociedad, pues interviene directamente en la formación de quienes serán los futuros ciudadanos del país. Tamaña responsabilidad.

Entonces, ¿qué se está haciendo en el Perú por formar a los alumnos a través de educación en valores? Pues el Currículo Nacional 2017 fue elaborado con la intención de incluir siete pilares o enfoques transversales orientados a la educación en valores de todos los niños peruanos: enfoque de derechos, inclusivo, intercultural, de igualdad de género, ambiental, orientación al bien común y búsqueda de la excelencia. Este Currículo representa un gran paso hacia una revolución de la concepción de “formación” dentro de las aulas de nuestro país. Se trata de toda una Política de Estado, impulsada desde el 2004 en el Ministerio, que está orientada a desarrollar el lado humano de la niñez, asegurándonos así que en un futuro no tan cercano, podremos ver un nuevo Perú.

Sonrientes estudiantes del colegio La Salle, en Machu Picchu.

Ahora bien, ¿realmente el currículo tiene material que podría confundir a los niños respecto a su orientación sexual?, ¿para qué fines ha sido pensado este currículo? El Minedu, en respuesta a los detractores del currículo, aclaró que el objetivo es concientizar a los niños sobre la Igualdad de Género; es decir, sobre la posibilidad tanto de chicos como chicas de obtener las mismas oportunidades y tener los mismos deberes y derechos, independientemente de su sexo y orientación sexual.

Recuerdo que una vez un amigo peruano-japonés me contó cómo en Japón apreció que las discusiones tras un choque de autos eran por quién se declaraba culpable de haber chocado al otro: el trato amable entre japoneses es inevitable. Quisiera partir de esta pequeña anécdota para resaltar que la educación en valores es de crucial importancia, al permitir incluir en la vida escolar de los alumnos mecanismos para desarrollar sus habilidades blandas tales como creatividad, trabajo en equipo, tolerancia, compañerismo, respeto, convivencia… En resumen: a ser humanos y a poder asegurar que en un futuro serán ciudadanos capaces de formar un lugar que sea agradable, seguro y que permita el desarrollo pleno; con menos crímenes, violencia, feminicidios, suicidios por bullying o cualquier otro tipo de intolerancia o discriminación. De hecho, Japón es un gran ejemplo del éxito que tiene la educación en valores para mejorar la convivencia en sociedad: implementaron la política educativa de tener todo un año de formación humana antes de iniciar la educación primaria formal, sin calificaciones, solo para enseñar los valores del respeto y trabajo en equipo. Los japoneses comprendieron hace ya varios años la importancia de educar a ciudadanos responsables, conscientes y humanos.

Escolares en Japón limpiando el aula al final de clases.

Es entendible que grupos conservadores vean con preocupación y cierta indignación el Currículo, dado que toman al enfoque de igualdad de género como una suerte de atentado contra su sistema de paradigmas. Es más, como alguna vez deben haber leído entre el selecto y culto material que vemos a diario en nuestros NewsFeeds de Facebook, al parecer al Perú ya llegó aquel “día en el cual la educación levante tantas pasiones como el fútbol”. Es decir, ¡hay gente marchando por la educación! Sin embargo, debemos dar todos cabida a esta misma pregunta ¿No es acaso la educación el medio más poderoso con el que cuenta un país para asegurarse ciudadanos formados? Entonces, ¿no merece algo tan noble, como la educación en valores, la búsqueda de consenso y diálogo, más que la confrontación entre grupos con distintos puntos de vista?