¿Realmente surge un nuevo Monopolio?

Partamos de una serie de hechos históricos sobre el mercado farmacéutico en Perú: las boticas están más rotadas que una manguera de narguila en una junta de árabes. Por un lado, Mifarma, mediante una estrategia de integración vertical, adquirió Boticas de Limatambo y Fasa. Con esto, el grupo Quicorp se encargaba desde la fabricación de fármacos hasta la venta de estos en diversos locales. Por otro lado, las negociaciones por la venta de InkaFarma, la cadena más grande de farmacias, del grupo Eckerd se iniciaban con el grupo Intercorp.

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Ojo, no olvidemos a las boticas independientes que, si bien han reducido su cuota de mercado a través de los años, siguen siendo mayoría a nivel nacional. Sí, en conjunto son como un ejército de hormigas recolectoras de comida que están siendo aplastadas por el gran capital que manejan las cadenas de farmacias. Pues, en Lima ya no tienen ni la cereza del pastel.

Como diría uno de mis profesores, ¡Esto es Arroz con Mango! Pero la junta de los jeques asiáticos aún no acaba (siguiendo la analogía). Hace unos días, Mifarma fue adquirida por la cadena de farmacias Inkafarma por una suma de 583 millones de dólares. Ahora, InkaFarma posee 2,245 boticas a nivel nacional (20% del total aproximadamente). La gran controversia de esta movida financiera gira entorno a una posible alza de precios, que implicaría un aumento en el gasto de todas las familias.

Dada la mayor concentración de la oferta de fármacos, esto sí es posible. En realidad, se ha generado una “especie de monopolio”. De ser el caso, sería sumamente perjudicial para la sociedad. Las personas que padezcan enfermedades crónicas tendrían mayor dificultad para financiar su salud. Los precios más altos se derivarían de una menor producción de fármacos. Así, se producirá hasta que el ingreso marginal sea igual al costo marginal. Es decir, que el monto del ingreso recibido por el último fármaco sea exactamente igual al monto que costó fabricarlo. Sin embargo, para su existencia absoluta, se requiere que no haya sustitutos y existan altas barreras de entradas: no solo poder de mercado. Además, la realidad se aleja un tanto de la teoría ¡Aquí te traigo una perspectiva optimista a esta controversia!

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Para empezar, cuando no se cometen abusos de poder de mercado, las adquisiciones empresariales son buenas y legales. De lo contrario, alguien ya habría tildado de ladrón a Mark Zuckerberg. Existen varios casos cuando estas generan mayor bienestar: reducción de ineficiencias, ventas cruzadas, diversificación y reducción de costos. Además, el Ministerio de Salud se encargará de regular cualquier abuso en los precios, aunque hasta ahora ha mantenido una política flexible.

Pero si no crees en el sistema en el que vivimos, crees que las grandes empresas solo generan brecha en la desigualdad o que el gobierno es absolutamente corrupto, entonces lee las siguientes visiones (?) de estas cadenas farmacéuticas:

  • Mifarma:

Cambiar la historia de la salud en todas las comunidades donde operemos, a través de la mejor calidad, el mejor precio y la mejor gente.

  • InkaFarma:

Que nuestros clientes nos reconozcan como la cadena peruana de boticas que los cuida, ofreciéndoles no solo los mejores precios…

En teoría, ambas cadenas deberían ser consistentes con sus respectivas visiones, porque esta es una declaración de sus intenciones como empresa. Finalmente, cabe resaltar que el mismísimo vicepresidente de Inretail, empresa que es subsidiaria de Intercorp, informó en una entrevista para RPP que no subirán los precios por dos razones.

  • InkaFarma y Mifarma representan a menos del 20% de boticas en Perú. De esta manera, una subida de precios generaría una migración de los consumidores hacia la competencia.
  • Es fácil abrir una botica: el permiso se consigue en 15 días y se requiere un local pequeño. En el hipotético caso de un alza de precios, nuevas empresas entrarían al mercado a competir en precios y le quitarían sustancialmente ingresos futuros a Intercorp.

Por todas estas razones, si InkaFarma decide comportarse como un monopolio (cuando en esencia no lo es) y abusar de su poder de mercado, las consecuencias serán graves para este monstruo empresarial. En un plazo futuro, entrarían nuevas empresas competidoras y nuevamente bajarían los precios.

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