La tragedia ha logrado lo que se creía imposible: bajo #UnaSolaFuerza, todos los otorongos se han unido para sacar adelante al país. Las muestras de solidaridad son tales que seguro se saldrá de este mal momento. Además, Alan García enseñó a muchos a vivir sin agua, luz ni alimentos.

Pero, ¿esta unión se mantendrá hasta planificar la reconstrucción del país? Los primeros meses de gobierno han sido de descontrol : PPKausas metiendo autogoles, naranjitas haciendo bullying y Mulder posando para los diarios. Todo parece indicar que, después del remezón, comenzará una cacería de brujas buscando culpables: por qué no buceaste en el huaico, no construiste el arca de Noé, no bailaste la danza de la lluvia, etc. Es de esperarse más interpelaciones, censuras sin sentido y hasta una vacancia presidencial.

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A falta de sentido común, la fe irracional nos lleva a pensar en una reconstrucción del país en tres actos. Los dos primeros requieren de esfuerzo, pero son escenas casi igualitas de desastres anteriores. Además, se están dando las condiciones para que se cumplan correctamente. El tercero es el más complejo y sensible porque supone un cambio institucional importante. De completarse, este episodio podría quedar como caso de estudio.

Primer acto: Cortísimo plazo

Es lo que vemos en estos días: distribución de víveres y remoción de tierras y barro. Como nos encanta el cortoplacismo – sino pregúntenle a Castañeda por qué no planifica – somos excelentes en este acto. Armamos un equipo casi tan bueno como la selección sub20 de Ahmed y la inmensa cantidad de ayuda es canalizada a los más necesitados.

Vamos Perú

Vamos Perú

Segundo acto: Reorganizar 

Se destinarán S/2,500 millones para los trabajos de reconstrucción y se anunció la idea de un “Zar de la Reconstrucción” (que no es solo un patita dirigiendo la construcción del país, sino todo un sistema de reconstrucción, al mismo estilo del “Plan Marshall”). Los recursos deberían destinarse a tres aspectos. Como punto de partida, los bonos agrarios y de vivienda servirían, respectivamente, para compensar las áreas de cultivo y para movilizar a los damnificados. Con este último tipo de bono se debe tener especial cuidado y una gestión municipal fuerte. Los afectados, a falta de otro lugar, volverán a lo que solían ser sus hogares. Si se llega a dar, lo de ahora se convertirá en dejavú.

El siguiente punto son las obras inmediatas. Todas las instancias de gobiernos articuladas deberán enfocarse en los proyectos de agua y conectividad principalmente. Así, se facilitan los posteriores trabajos y se evitan problemas sanitarios.

El último punto es el trabajo psicológico con las personas que lo han perdido todo o han tenido experiencias cercanas a la muerte. A pesar de que Keiko no lo crea necesario, temas como el trauma y la depresión deberían ser tratados.

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Keiko solo se ha desplomado

Tercer acto: Mirando al futuro

Es la oportunidad perfecta para fortalecer la descentralización – regalito del cholo sagrado. Como no solo es inevitable, sino también es eficiente y sensato depender de los gobiernos locales, el gobierno nacional debe cambiar la poca articulación y coordinación por una relación fluida y de apoyo hacia ellos para que se encarguen de la reconstrucción.

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Ni así campeona Alianza

Pero, si los gobiernos subnacionales ni siquiera son capaces de ejecutar los fondos de prevención que les fueron asignados, ¿están a la altura de la reconstrucción? Probablemente no, pero pueden pasar por una curva de aprendizaje. Una buena iniciativa del gobierno central es haber pensado en darle proyectos definidos a las municipalidades. Estos pueden ser utilizados como ejemplos para posteriormente sacar los suyos. Este proceso de aprendizaje deberá ser supervisado por los ministerios o la PCM. Cuando hayan cambios de gobiernos subnacionales, una comisión se deberá encargar de traspasar el know how.

Todos los proyectos desarrollados deben estar enmarcados en Planes Maestros. Lima tuvo el suyo – PLAM 2035 – pero este quedó en el olvido #GraciasCastañeda. En colaboración con las instituciones técnicas pertinentes – como Indeci –, la elaboración de estos planes debe estar dirigida a encauzar el desarrollo urbano y hacia un ordenamiento territorial. Los mapas de vulnerabilidades y peligros naturales serán insumos para evitar las zonas de riesgo y no llenarlas de cemento y escaleras amarillas.

De manera transversal a este acto – y en general a los tres – está el apoyo privado. Este puede colaborar a través de Obras por Impuestos y Asociaciones Público-Privadas. Es importante recordar que, ante los escándalos de corrupción, el sistema se está reformando para promover procesos más transparentes y dejar menos espacios de influencia política.

Oportunidad inigualable

Que no se pierda la oportunidad de rehacer todo lo que estaba mal hecho. Que esto no sea como Pisco y se reconstruya el país con ciudades modelos a través de la planificación. Desastres similares dieron origen a cambios radicales en otros países, ¿por qué no sería el caso peruano? Se debe comenzar cuánto antes; los desastres no esperan a que se mueva el elefante público. Hay que evitar las divisiones y la cacería de brujas, pero sobre todo evitar ser un país sin memoria. Ningún país ha avanzado con eso.