Miraste tu celular: eran las 8 am. A las 11 está programada una reunión. No te preocupas: hay tiempo de sobra. Pero, llegaste a las 11:20.

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¿Qué pasó?

No fue el tráfico, aunque esa sea la justificación que utilizas con tus amigos (“Me quede atrapado en la Javier Prado”) ni tampoco son nuestras laxas normas sociales sobre la puntualidad (la tan conocida “hora peruana”). Cuando fuiste a tramitar tu visa a la embajada te sucedió lo mismo y ellos sí son estrictos con la hora. Simplemente calculaste mal y no saliste a la hora adecuada. Aunque un poco más agudo que el promedio, tu caso no es excepcional. Lo que te sucede se conoce como sesgo de optimismo o falacia de la planificación.

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Especialistas en psicología conductual realizaron experimentos aleatorios que demostraban un patrón recurrente: cuando planteamos un objetivo, las personas tenemos la tendencia a sobreestimar nuestras capacidades y a subestimar o no considerar los percances que puedan suceder en el camino. Entonces, nuestros cálculos resultan errados.  (Kahneman & Tversky, 1979)[1]

Evidentemente esto no solo se aplica a que llegues tarde a una reunión o a una clase, sino a un número más amplio de actividades. Puede ser un proyecto de la universidad que tuviste asignado desde hace meses. No supiste administrar tu tiempo (procrastinaste) y, a pesar de amanecerte, no lograste entregarlo a tiempo. Pudo ser el encargo de tu jefe que si bien lograste entregar a la fecha, no cumpliste con el estándar de calidad acordado.

También puede suceder cuando eres parte de un grupo (Lawrence et al., 2005)[2]. Sucedió en proyectos tan icónicos como la construcción de la Ópera de Sidney: los trabajos no previstos terminaron retrasando su inauguración por 10 años y se infló el costo total de la obra en $95 millones). Inclusive, sobrestimamos nuestras capacidades para cambiar nuestro comportamiento o al adquirir un nuevo hábito. (Sharot, 2011)[3].

 

Entonces, ¿qué hacemos?

La respuesta puede ser usar un nudge (en español: pequeño empujón). Esto es una herramienta que influencia el comportamiento sin recurrir a incentivos económicos o prohibiciones, sino que únicamente cambia el contexto alrededor de las decisiones para facilitar que una respuesta automática deseada sea activada.

nudge

Así, una primera sugerencia es planificar de forma más concreta. Desagrega cada subactividad y calcula el tiempo, esfuerzo y recursos necesarios para cada etapa del proceso. Cuanto más compleja sea una actividad, más te servirá este enfoque (Kruger & Evans, 2004)[4].  Lo anterior se puede complementar con el enfoque de “implementación de intenciones” que no es otra cosa que precisar el cómo, cuándo y dónde realizarás tus acciones (Koole & Van´t Spijker, 2000)[5].

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Una segunda sugerencia es imaginar que fracasaste (pre-mortem) y pensar hacia atrás, como buen detective, buscando las razones que expliquen lo sucedido.  Este enfoque también puede aplicarse en grupos, designando el rol de abogado del diablo a alguno de los miembros para moderar los sesgos del grupo. (Behavioral Insights Team, 2017) [6].

Finalmente, una tercera sugerencia es mantener vigilada la ilusión de que podemos controlar la mayor parte de nuestra acciones (lo que nos lleva al sesgo de optimismo). Por ejemplo, si das cuenta que pierdes mucho tiempo en Facebook o Instagram, piensas que la solución es fácilmente reducir el tiempo en ellas; pero al final de la semana sigues pasando varias horas en estas aplicaciones (no consideraste que son muy buenas llamando tu atención). Entonces,  una solución alineada con tus objetivos podría ser que automáticamente tu celular empiece a vibrar cuando superes los 30 min. en Facebook y así  te recuerde que debes cerrar la aplicación. (Okeke et al., 2018)[7]

Ahora depende de ti aplicar alguno de estos nudges y comprobar si son efectivos, y ¿quién sabe? tal vez ahora sí llegues a tiempo.

Escrito por: Rommel Infante

Editado por: Daniela Cáceres

 

[1] Kahneman, D. & Tversky, A. (1979) “Intuitive prediction: biases and corrective procedures” TIMS Studies in Management Science. 12: 313–327.

[2] “The Hourglass is half full or half empty: temporal framing and the group planning fallacy” Group Dynamics Theory, Research and Practice Vol 9(3) p.173-188 DOI: 10.1037/1089-2699.9.3.173

[3] Sharot, T. “The optimism bias” Current Biology Vol 21(23) R941-R945. DOI: 10.1016/j.cub.2011.10.030

[4] Kruger, J. & Evans, M. (2004) “If you don´t want to be late, enumerate: Unpacking reduces the planning fallacy” Journal of Experimental Social Psychology DOI: 10.1016/j.jesp.2003.11.001

[5] Koole, S. & Van´t Spijker, M. (2000) “Overcoming the planning fallacy through willpower: effects of implementation intentions on actual and predicted task‐completion times” European Journal of Social Psychology, Vol 30(6) DOI: 10.1002/1099-0992(200011/12)30:6<873::AID-EJSP22>3.0.CO;2-U

[6] Behavioural Insights Team (2017) A review of optimism bias, planning fallacy, sunk cost bias and group thin in Project delivery and organisational decisión making Link: https://www.bi.team/wp-content/uploads/2018/02/Lit-Review-exploration-of-behavioural-biases-in-DfT-PD_July_2017.pdf

[7] Okeke, F; Sovolev, M. Dell, N. and Estrin, D. (2018) “Good Vibrations: Can a Digital Nudge Reduce Digital Overload?” DOI: 10.1145/3229434.3229463