¿Qué puede ser peor que una persona convencida de que las vacunas—algo desarrollado por científicos para el bienestar de la población—son peligrosas? Respuesta: un padre o madre que no solo se expone a sí mismo, sino también a sus hijos al negarse a vacunarlos.

Cada día los movimientos antivacunas adquieren más adeptos. Para descubrir el porqué de esta tendencia, debemos primero preguntarnos por qué la población perdió la confianza tanto en las compañías farmacéuticas como en los programas de salud de sus gobiernos. ¿Será quizás producto del desconocimiento en materias de salud y por ende el terror hacia lo desconocido? ¿O será producto de un “teléfono malogrado” donde una persona escucha lo que quiere escuchar y al transmitir su reciente descubrimiento lo hace degradando este hasta generar una histeria colectiva? Pues lo más probable es que sea una fusión de ambas. 

Uno de los memes mas acertados sobre este tema

Uno de los memes más acertados sobre este tema

Pongamos el fenómeno en perspectiva con un ejemplo histórico. En 1910 se esparció rápidamente la creencia de que la humanidad sería erradicada en el momento en el que la Tierra atravesase la cola del cometa Halley. Este extraño—y hasta cómico—suceso tuvo lugar después que el observatorio Yerkes de Chicago dio a conocer el descubrimiento de un gas nocivo para el ser humano (cianógeno) en la estela. Pese a que este se encontraba en una cantidad despreciable que no afectaría para nada la vida en el planeta, los medios de comunicación  no tardaron en generar encabezados sensacionalistas, lo que ocasionó que la población de Chicago entrara en pánico y llegara al punto de comprar píldoras de cometa, placebos en los que la gente depositaba su fe para salvarse del inminente apocalipsis que traería consigo el paso del cometa. 

1910. Never Forget.

1910. Never Forget.

Extrapolando este ejemplo a nuestro tema, podríamos comparar ciertos factores de tal manera que el paso del cometa sería para este caso como la vacunación y los extraños casos en los que causan reacciones adversas. Por otro lado, tenemos unos medios de comunicación tan deshonestos como entonces: incontables blogs de medicina holística (una pseudociencia que recurre a la sanación por medios “naturales” no comprobados científicamente). Además añadimos los grupos de Facebook que siguen este tipo de curaciones (título muy poco merecido) y a los que muchos padres recurren con mayor premura que a una sala de emergencia cada vez que a sus hijos los aqueja algún mal. Finalmente, para coronar el pastel, a las “píldoras de cometa” las podemos equiparar con los procesos de détox u otros tratamientos alternativos con tanta validez científica como el argumento de tu amigo que vio Interstellar y se cree experto en astrofísica. 

Nosotros leyendo publicaciones de antivaxxers

Nosotros leyendo publicaciones de antivaxxers.

Ahora, muchas personas podrían decir: “Oigan, pero es el derecho de los padres decidir si desean vacunarse o no y pueden decidir también por sus hijos menores de edad”. Pues existe una frase que se ha utilizado en toda interacción social desde hace muchísimo tiempo: “los derechos de uno acaban donde empiezan los de otro”. Esto lo podemos aplicar en el ámbito de la salud pública debido a la inmunidad colectiva—un tipo de inmunidad que se consigue cuando la mayor parte de una población está inmunizada frente a cierto patógeno, lo que trae como beneficio indirecto otorgarle esta misma protección a la minoría no vacunada, puesto que la enfermedad no podrá expandirse dentro de la población. Por lo tanto, en caso de que una de estas personas no vacunadas se enferme, será tratada fácilmente.

Para explicarlo mejor, pondremos el ejemplo de un gran paraguas que sería la inmunidad colectiva y a una persona no vacunada parada en el medio de este. Esta persona posteará en su grupo de Facebook: “Hey, todos. No estoy vacunado y no me ocurre nada #ElGobiernoTeMiente #LasVacunasControlanALaPoblacion #RIPPedrito”. Juntando esto a otros argumentos sin evidencia científica, la gente empieza a seguir este razonamiento. Sin embargo, mientras más personas optan por no vacunarse, esta inmunidad se pierde, y pasaríamos a tener un paraguas lleno de huecos por donde no solo las personas no vacunadas se mojarían, sino que el agua también salpicaría a las personas que sí lo están puesto que un patógeno es capaz de evolucionar si obtiene el huésped adecuado. Si esto llegara a pasar—como pasa constantemente para la gripe—, las vacunas previamente aplicadas contra enfermedades graves ya no serían efectivas.

*Sigh*

*sigh*

Debido a lo expuesto muchas personas consideran a estos movimiento antivacunas un meme, y ya conocemos las repercusiones que trae consigo cuando las personas deciden ser observadores pasivos de éstos y seguir el chongo *cough* la elección de Trump *cough cough*. El gobierno no intenta matarte (no con vacunas al menos). No todo lo “orgánico” es mejor. Michael Jackson no está de vacaciones en las Bahamas. Y definitivamente ningún laboratorio le ha pagado a esta redacción para emitir este artículo.