En Europa, la última década se ha visto marcada por la oleada de inmigrantes dada la crisis del Medio Oriente donde varios países han abierto sus fronteras. Nadie reprocha estos actos sino, por lo contrario, son aplaudidos al ‘multiculturalizar’ sus sociedades. Pero ¿se han puesto a pensar que existen personas que no están de acuerdo con la noción del multiculturalismo y se encuentran rezagados a aceptar las políticas de inmigración que están adoptando sus países?

Algunas de estas personas mantendrán con recelo su inconformidad, pero otras están dispuestos a realizar atentados con tal de dar el mensaje de rechazo ante esta integración europea, y más aún con el panorama de incertidumbre política y proliferación de la ultraderecha.

Esta incertidumbre política nace precisamente a partir de la siguiente noticia: La jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, anunció que no se presentará a las elecciones legislativas, dejando así el puesto de canciller luego de trece años en el poder. Durante la crisis del Medio Oriente, cuando la mayoría del continente intentaba cerrar sus puertas, Merkel abrió la frontera a más de un millón de sirios e iraquíes. Este hecho hizo que alimentará, sin querer, a la extrema derecha europea.

Merkel

Pongamos el ejemplo de Martin Sellner, un joven austriaco que se ha convertido en la figura emblemática de Generation Identity, un movimiento moderno de ultraderecha europea cuyo objetivo es preservar la identidad cultural y étnica mediante un activismo no violento y acciones de resistencia. Ojalá se mantengan al pie de la letra y no desvíen sus rumbos, considerando los antecedentes.

Generation Identity

¿A qué me refiero con antecedentes? Precisamente la semana pasada mis padres estaban viendo el documental de Netflix “22 July” sobre un atentado en Noruega en el 2011 (los invito a todos a verlo, pues lo considero mi principal motivación al escribir este artículo). Anders Behring Breivik, autor del atentado, es un “fundamentalista cristiano” cercano a la ultraderecha, quien se declaró culpable de sus actos alegando que “cuando la revolución pacífica se hace imposible, la revolución violenta se vuelve inevitable”.

En la escala del 1 al 6, ¿qué tanto reprochas los actos de Anders Breivik?

En la escala del 1 al 6, ¿qué tanto reprochas los actos de Anders Breivik?

Para terminar, me gustaría que este artículo sirva como precaución para lo que pueda pasar cuando el multiculturalismo sea fomentado por los políticos que no tienen que convivir con estas situaciones en sus calles. Existen personas que aprueban esta ideología, otras que la rechazan, y otras que están dispuestas a dar su vida para manifestarse en contra. El panorama es incierto; en especial con la salida de la mujer más poderosa del mundo y, aprovechando el centenario del armisticio del fin de la Gran Guerra, me gustaría saber qué le depara a Europa en los próximos cien años (si es que sigue siendo un continente y no se han matado a ataques terroristas).

Cuando la revolución pacífica se hace imposible, la revolución violenta se vuelve inevitable — Anders Behring Breivik.