El filósofo danés Soren Kierkegaard escribió que el aburrimiento es “la raíz de toda maldad”, en alusión al pasaje bíblico que advierte sobre la ociosidad. Esta antigua fusión entre el aburrimiento y la ociosidad podría ser un terrible malentendido atrapado en un juego del lenguaje.

Un joven atrapado en un juego del lenguaje

Considerado por años como un mal, el aburrimiento puede ser un gran antídoto para el mundo moderno. Cada vez es más difícil hallarle una pausa a la sociedad actual; hallar ese pequeño espacio para prestar nuestra atención completa a algo. A pesar de esta prisa, la gente menciona encontrarse cada vez más aburridos; y eso que consume entretenimiento a un mucho mayor volumen que en el pasado.

Recientemente, el mundo académico ha tornado sus atenciones hacia el fenómeno del aburrimiento. El gran hallazgo que recontextualizó el aburrimiento se encuentra en las investigaciones que muestran una conexión entre el aburrimiento y la creatividad (Mann & Cadman, 2014). Esto explica el creciente número de libros escritos sobre la materia, así como charlas TED que discuten su uso moderno. Es incluso notable que los viajes por placer cada vez se concentran en destinos más aislados y simples en vez de metrópolis con más atractivos turísticos; lo que indica que las vacaciones ya no se toman para escapar el aburrimiento, sino para buscarlo. Entonces ¿qué les puede ofrecer el aburrimiento a los problemas del siglo XXI?

Ya me aburrí… ¿ahora qué?

Principalmente, es una gran defensa contra la naturaleza consumista del progreso y la productividad. La industria prioriza la creación de valor (usualmente, dinero) como la mayor virtud, y esto confunde nuestra búsqueda de verdad (Zomorodi, 2017). Entre los valores legados de la Ilustración (movimiento cultural e intelectual del siglo XIX), mantenemos algunas virtudes burguesas que distorsionan nuestra voluntad de comprensión.

Sin el aburrimiento, malinterpretamos el pasado al interpretarlo solo desde los valores del presente. El filósofo alemán Johan Georg Hamman advertía que, en una época donde conocemos todos sin aprender nada, el opuesto al aburrimiento conduce a juzgar todo sin acercarse a la verdad (Izuzquiza, 2016). Es por ello que, para el siglo XXI, un sinfín de filósofos vienen recomendando que “conozcamos a nosotros mismos”:

Estar aburrido no es ventajoso, sino indispensable para motivar la introspección. No hay una lista de tareas o deberes activos; cuando uno está aburrido, se inicia un cuestionamiento sucesivo que nos lleva a un entendimiento más profundo del ser, lo cual bien conducido se traduce en sabiduría. En esta búsqueda de sabiduría interna es que comprendemos que conocernos implica entender que no sabemos nada (Fernández-Galiano, 2017). De allí proviene la magna socrática de “solo sé que nada sé”, la cual fue extraída empleando la mayéutica, que asimismo provino del aburrimiento. En efecto, el aburrimiento prepara el terreno para la sabiduría (O’Flaherty, 1971).

Lejos, donde nadie me entretenga

Así que, si te aburres, abúrrete, no hay necesidad de evitarlo. En un mundo con cambios tan repentinos como el actual, nuestro aburrimiento está destinado a no durar mucho. Justo por ello, debemos cosechar sus beneficios, como una defensa contra la sobreproducción de valor y el consumismo. Recordemos el aburrimiento como una herramienta para la introspección, no como ociosidad.

Edición: Paolo Pró

REFERENCIAS:

Mann, Sandy & Cadman, Rebekah  (2014) Does Being Bored Make Us More Creative?, Creativity Research Journal, 26:2, 165-173, DOI: 10.1080/10400419.2014.901073

Izuzquiza, Ignacio (2016) Johann Georg Hamman o la seducción de un “raro”: razón analogía y paradoja. Universidad de Zaragoza.

Fernández-Galiano, Manuel (2017) Sócrates y los hombres de hoy. Universidad Autónoma.

O’Flaherty J.C. (1971) Socrates in Hamann’s Socratic Memorabilia and Nietzsche’s Birth of Tragedy: A Comparison. In: Plamer R.B., Hamerton-Kelly R. (eds) Philomathes. Springer, Dordrecht. https://doi.org/10.1007/978-94-010-2977-3_24

Charlas TED:

Arte – Andrew Wyeth:

  • That Gentleman (1960)
  • Winter (1946)
  • Christina’s world (1948)
  • Turkey Pond (1944)