Seguro lo has escuchado alguna vez: “ El Sol explotará y destruirá toda la vida en la Tierra, pero faltan millones de años para eso, no te preocupes”. Pues recientes estudios de la Universidad de Lund, en Suecia, nos muestran un panorama mucho menos alentador: en cualquier momento podría ocurrir una tormenta solar y es poco probable que podamos preverla.

¿Qué son las tormentas solares?

En términos simples, son explosiones gigantescas (millones de veces más potentes que la bomba atómica más poderosa) que ocurren en la superficie del Sol. Son producto de la acumulación cuantiosa  de energía magnética en su superficie. Provocan grandes llamaradas de plasma (materia a temperaturas sumamente altas), que pueden extenderse varios millones de kilómetros, llamadas eyecciones de masa coronal. Este torrente de partículas, que puedes imaginar como un rayo destructor de mundos, viaja hasta a 1000 kilómetros por segundo. 

¿Debo esconderme bajo mi cama?

No, por ahora. Lo cierto es que las tormentas solares son un evento bastante común; pueden ocurrir varias veces al día. Existen 2 motivos por los que estas tormentas no nos han eliminado: Primero, estamos vivos porque la gran mayoría de llamaradas solares no apuntan a la Tierra (es como lanzar un disparo al aire y esperar que le dé a un ave a miles de kilómetros). Y segundo, nuestro campo electromagnético desvía las llamaradas solares a los polos, apaciguando su efecto hasta hacerlo casi imperceptible para el ser humano. Así que estamos a salvo siempre y cuando las tormentas solares no sean muy fuertes.

¡¿Y qué pasa si son muy fuertes?!

Los efectos de una tormenta solar fuerte podrían ser catastróficos. La inmensa carga de ondas geomagnéticas dañaría las redes eléctricas, causaría interferencias y retrasos en las redes de comunicación, y, en última instancia, inutilizaría los satélites en órbita. Esta última consecuencia significa no más internet, no más Instagram y no más Voz Actual. Además, la revista New Scientist revela en un estudio los efectos de un fenómeno así sobre el cuerpo humano: complicaciones en el sistema nervioso, dolores de cabeza, cansancio y mareos. 

En resumen, una llamarada solar de este tipo podría poner en jaque a la vida en sociedad como la conocemos. En pocos minutos toda la humanidad habría perdido total o parcialmente el acceso a internet. Se caería el sistema GPS, la bolsa de valores. Los aviones en vuelo no tendrían forma de comunicarse con tierra. Los astronautas en órbita estarían en serio peligro. Y para colmo, la humanidad atravesaría una horrible jaqueca. Peor es imposible.

Hasta hace pocos días, se creía que este tipo de tormentas solares podrían ser predichas  con años de anticipación, debido a que se pensaba que ocurrían casi únicamente a finales de cada ciclo solar cada 11 años. Sin embargo, el profesor Raimund Muscheler de la Universidad de Lund descubrió que las tormentas solares más fuertes no siguen la regla de los 11 años. Esto significa que estos eventos son muy difíciles de predecir.

El experimento publicado en Nature Communications consistió en analizar hielo de gran antigüedad. “Estudiamos núcleos de perforación de Groenlandia y la Antártida, y descubrimos rastros de una tormenta solar masiva que golpeó la Tierra durante una de las fases pasivas del sol hace unos 9200 años”, menciona el profesor Muscheler. Por lo tanto, la seguridad de que las tormentas ocurren cada once años, no es tan sólida.

Muscheler, R. (s. f.). Analyzing ice cores led the researchers to their surprising results [Fotografía]. Lund University. https://www.lunduniversity.lu.se/sites/www.lunduniversity.lu.se/files/styles/lu_wysiwyg_full_desktop/public/2022-01/Borrk%C3%A4rnor%20till%20utskick.jpg?itok=BneB9Fzi

¿Qué implica este descubrimiento?

Aunque se ha mencionado mucho el apocalipsis en este artículo, debo reconocer que la humanidad es perfectamente capaz de superar el fenómeno en cuestión  (lo siento, necesitaba el clickbait). Por lo tanto, este descubrimiento no es más que una advertencia a las naciones del mundo para prevenir un corte generalizado de los medios digitales. Un país puede prepararse, por ejemplo, almacenando generadores de energía en puntos clave, exigiendo medidas a las centrales eléctricas, entre muchas más acciones que, aunque requieren tiempo, no son imposibles. Es nuestro deber asumir el rol de las trompetas del apocalipsis y esparcir la noticia entre las autoridades para que la tormenta solar no nos doblegue como especie.

Editado por Salvador Pizarro.