Nos encontramos a pocas semanas de iniciar un ciclo más de estrés, falta de sueño y de ingerir cualquier cosa que se asemeje a comida sólo por ansiedad. Por suerte, esta vez, Univerzoom les presenta esta wannabe publicación nutricional y antiestrés para que puedan tener un estilo de vida más saludable y finalmente desinstalen el app de McDonald’s.

Si intentamos llegar a la raíz de lo que ocasiona que un estudiante universitario no se alimente correctamente, podemos encontrar dos factores clave: la falta de tiempo y la ansiedad. En resumen, la falta de tiempo —ya sea para cocinar (poner huevo y lechuga en el Ajinomen no lo convierte en una comida balanceada) o para comer— genera la necesidad de recurrir a alimentos envasados o a la comida rápida. La ansiedad, por otro lado, hace que queramos entretener a nuestra mente con algo que le otorgue un ligero placer para poder ignorar momentáneamente los problemas de la vida universitaria. En el mejor de los casos, esto puede contrarrestarse masticando algo con un sabor agradable (comúnmente golosinas con alto contenido calórico); en el peor, recurriendo a sustancias dañinas y adictivas.

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Si algo me ha enseñado la universidad es que la única forma de enfrentar la falta de tiempo es con planificación previa. Si son de las personas que disfrutan de dormir hasta el último segundo posible por las mañanas (y luego tienen que salir corriendo hacia la universidad más rápido que Advíncula), entonces probablemente no tengan el tiempo de seguir las recetas de los desayunos fancies que tanto abundan en Instagram.

Por ello, les propongo tres alternativas. En primer lugar, una fruta ideal para cualquier estudiante o atleta es el plátano. Sin embargo, este puede resultar problemático de cargar debido a sus cualidades explosivas dentro de las mochilas. Debido a esto, en segundo lugar, pasaremos a una opción más accesible y práctica: la manzana. Esta fruta contiene grandes cantidades de potasio, que controla la presión arterial (que puede ser elevada por el estrés de las clases), así como quercetina, un antioxidante capaz de proteger las neuronas y estimular su actividad. En tercer lugar, las galletas integrales o las barras energéticas son también una opción práctica, en tanto aportan una adecuada cantidad de fibra a la dieta lo cual no sólo beneficia al tránsito intestinal sino que también producen una prolongada sensación de saciedad.

"An apple a day keeps the bica away" -Antiguo proverbio mesopotámico

“An apple a day keeps the bica away” -Antiguo proverbio mesopotámico

Si bien combatir la ansiedad es más difícil, no es una labor imposible. Para ello, es fundamental comprender que deriva del estrés, una respuesta habitual del organismo ante situaciones que nos sacan de nuestra zona de confort o que nos exigen respuestas aparentemente inalcanzables. Estas situaciones pueden ser causadas por estímulos externos o internos, tales como la autoexigencia, la introversión, entre otros.

En este cuadro podemos apreciar las fases del estrés y como sus efectos empeoran con el paso del tiempo.

En este cuadro podemos apreciar las fases del estrés y como sus efectos empeoran con el paso del tiempo.

Para prevenir o enfrentar el estrés en sus fases iniciales, el psiquiatra Edmund Jacobson desarrolló un método conocido como Relajación muscular progresiva de Jacobson. Este método consiste en realizar la siguiente rutina de estiramiento, dedicando 10 segundos de tensión y 15 de relajación a cada grupo muscular.

● Piernas: extender los pies, elevar las piernas, presionarlas hacia abajo; estirar hasta punta del pie, tensar los dedos y presionar los glúteos hacia abajo
● Tronco: hundir y tensar la zona abdominal; arquear la espalda, manteniendo una respiración profunda; estirar y tensar los bíceps y los tríceps y presionar los puños de las manos
● Hombros: levantarlos hacia las orejas y llevarlos atrás
● Cuello: llevar la cabeza hacia atrás; presionarla contra el pecho; inclinar la cabeza hacia los lados
● Ojos: cerrarlos presionando; levantar las cejas, tensando la frente y frunciendo el ceño
● Músculos del habla: levantar la comisura (sonreir); arrugar los labios (dar un beso); abrir al máximo y luego presionar las mandíbulas; estirar la lengua fuera de la boca, presionar contra el paladar y presionar en la zona inferior; arrugar la nariz hacia arriba

En caso de descubrir un aumento en la ingesta de comida como producto de la ansiedad, será útil masticar chicles o recurrir a los juguetes antiestrés (sí, los fidget spinners servían para algo). Asimismo, es fundamental evitar las bebidas azucaradas, como las gaseosas o los energizantes, pues, si bien nos activan y reducen los síntomas del estrés durante un período de tiempo; todos los síntomas se ven potenciados al culminar su efecto.

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Por último, es necesario recordar que, en caso de sentir una presión muy grande por los estudios, además de nuestros amigos, los psicólogos encargados de las oficinas de bienestar de nuestros centros de estudios siempre estarán dispuestos a ayudarnos. Ellos podrán recomendarnos dietas y rutinas especializadas. Asimismo, podrán sugerirnos horarios y formas de planificar nuestro día a día, de tal manera que evitemos la ansiedad y el estrés.