La pandemia fue definitivamente el peor anti-cupido de la historia, pues separó las manos, prohibió los besos y abrazos entre la gente enamorada; pero no solo eso, también impidió que las almas solitarias pudieran encontrar algún interés romántico en otra persona. Ante este gran problema, las aplicaciones de citas se alzaron como los verdaderos superhéroes alcahuetes que salvarían la situación. Rápidamente la gente fue a descargarse Tinder, Badoo, Grindr, etc. generando una legión de empresarios felices enamorados virtuales.

Si bien la pandemia generó que las relaciones virtuales se dispararan, la cultura del enamoramiento por medio de las pantallas ya era muy común desde incluso antes de las invenciones de las aplicaciones ahora famosas, como las páginas web de citas (que tus tías solteras usan para conseguir un extranjero).

Estas formas de contactarse surgieron con nuestra tecnología actual, pero en la mayor parte de la historia de la humanidad las relaciones eran demasiado “convenientes” e incluso infelices. La razón es muy simple: era demasiado difícil conocer a alguien que sea el indicado. El amor de tu vida, “the one”, el crush perfecto, el husbando/waifu probablemente solo existía en historias de romance clásico. La posibilidad de conocer a alguien remotamente cercano se reducía a buscarlo entre las personas de la comunidad o pagar caro por viajar a otros lugares apostando ganar cual tinka. Finalmente, la gente aceptaba propuestas de pretendientes que no querían, mientras que las personas con la que en realidad hubieran sido compatibles probablemente estaban en la comunidad aledaña.

La tecnología también llegó aquí como mandado de San Valentín para corregir estos obstáculos. El internet permitió que la distancia física fuera cosa del pasado, y las aplicaciones de citas generaron que conocer a alguien nuevo fuera siempre una posibilidad. Pero ¿Es realmente más fácil conseguir al amor de tu vida de esta forma?

Por un lado, estas aplicaciones -contrario a lo que muchos piensan- son usadas mayoritariamente por personas que quieren relaciones estables, de acuerdo con un estudio sociológico elaborado por la universidad de Ginebra. Esto permite que las personas disponibles sí puedan ser tu potencial amor de la vida y no solo tu error del finde. Además, de acuerdo con Francesc Núñez, sociólogo de la Universidad Abierta de Cataluña (UOC), si tienes el objetivo en mente -saber si el potencial interés es “el indicado”-, probablemente la relación empiece de manera más racional, pues la intención en primera instancia es conocerse, y recién después, si es que funciona, pasar al campo más emocional. Así, el sociólogo indica que las parejas que se conocen de manera “online” tienen más éxito futuro.

Por otro lado, no se puede negar, que estas apps están transformado las relaciones de pareja, convirtiéndolas en un producto de consumo. De acuerdo con Isabel Moreno, psicóloga especialista en terapia de parejas, estas apps han generado una “mercantilización de citas” pues usan el mismo principio que se aplica a la venta en línea de otros servicios y productos. Ella también dice que estas aplicaciones ofrecen la sensación de que se tienen más posibilidades, pero lo cierto es que al final depende de el floro las habilidades de cada uno. Además, esta gran abundancia de opciones introduce el miedo a perder oportunidades amorosas, por el riesgo de equivocarnos cuando hay demasiado para escoger.

Lo cierto es que cada uno de nosotros es una propuesta única como potencial interés amoroso. Todos tenemos peculiaridades psicológicas que nos identifican cómo seres únicos tanto positivas como negativas. Al conocer a otras personas tratamos de ocultar nuestros lados oscuros, y olvidamos que estas otras personas hacen lo mismo. De esa manera, todo el mundo puede ser un prospecto atractivo mientras realmente no sepamos nada de esa persona. Si fallamos gileando a alguien, pensamos que no importa, que solo es necesario “cazar” mejor hasta que encontremos a quién sea el indicado. La intensa búsqueda en la que todos son opciones y al mismo tiempo nadie lo es, agota la paciencia y modestia necesarias para poder acercarnos a alguien.

Además, olvidamos que parte de encontrar al amor también es conocer los lados oscuros de la persona. Saber que detrás de esa sonrisa energética hay mal humor, un pasado difícil y tal vez una psiquis enredada. Aunque haya muchas personas que podamos conocer, hay pocas personas que realmente podemos amar.

Las aplicaciones nos ayudan a conectar fácilmente, pero no nos ayudan a ser más pacientes, más empáticos o imaginativos para poder estar en una relación con la persona indicada. Por supuesto que puedes tratar de encontrar a alguien especial en las apps, pero el verdadero trabajo no es encontrarla, sino hallar la raíz de lo que te hace querer estar a su lado, y solo el aprendizaje mutuo y la madurez emocional pueden construir este amor verdadero.