Desde el colegio escuchamos la palabra Evolución constantemente. Sin embargo, es muy poco entendida. Lo primero que se nos viene a la cabeza posiblemente sea pokemones, mutantes o que el ser humano viene del mono, etc. Pero ¿cómo funciona la evolución en la naturaleza? ¿nuestro antepasado fue un mono? Conozcamos algunos mitos y por qué la evolución es un proceso tan importante en nuestro planeta. 

Por siglos, nos hemos preguntado sobre el origen de los animales y más aún sobre nuestro origen. Somos seres curiosos, y entender la evolución nos permite dar respuesta a varias incógnitas. Hace casi 200 años se dió una explicación, la evolución es un proceso de constante cambio que afecta a todos los organismos vivos  a través de diferentes mecanismos. 

Imagen1. Parte del árbol de la vida graficado a lo largo del tiempo.

Es importante notar que la evolución no actúa de manera lineal, sino como un árbol con miles de ramificaciones, hay ramas que continúan creciendo y dividiéndose y otras que no. Además, es un proceso que no tiene un fin, no hay un objetivo como “ser mejor” o “ser más fuerte”, simplemente describe cambios en las características heredadas por los organismos a lo largo del tiempo.

Para estudiar el proceso de evolución de las especies se usan árboles filogenéticos, que nos muestran hipótesis de cómo serían las relaciones de parentesco entre estas. En estos árboles observamos como dos ramas (dos linajes) se unen en un punto de ramificación (el ancestro). Con esto podemos saber, por ejemplo, que un perro está más relacionado a una ballena que a un cocodrilo.

Imagen 2. Ejemplo de árbol filogenético. Los ancestros en común son los puntos de ramificación.

Posiblemente han escuchado del Australopithecus, un homínido antiguo, que podía tanto trepar como caminar y que nos permitió conocer  cómo es que nosotros terminamos andando en dos patas. Entonces toca responder la pregunta ¿descendemos del mono? no, nunca lo hicimos. Esa idea es culpa de esta maldita imagen.

Imagen 3. Ilustración desastrosa de la evolución que contribuye a reforzar conceptos erróneos acerca de ella

Nosotros, por muy especiales que nos creamos, somos un animal más dentro del planeta Tierra. Tenemos los mismos huesos y sistemas que el resto de mamíferos, crecemos, nos reproducimos y fallecemos como cualquier organismo vivo. Eso significa que estamos relacionados a otros animales y que tenemos ancestros en común con ellos. Por ello, no venimos de un mono, de un chimpancé ni de un gorila, sino que tenemos un ancestro común. Es más, existieron otras especies de humanos (Homo) en el pasado, como los neardentales, los erectus, entre otros, con algunos de los cuales inclusive llegamos a convivir.

Imagen 4. Árbol filogenético que nos incluye y refleja nuestra cercanía con los grandes simios, tenemos ancestros comunes, no descendemos de ellos.

Hay quienes piensan que la teoría de la evolución es simplemente una “teoría” y que todo lo que se desprende de ella, como el cuento ese de que somos como cualquier animal, no tiene sustento. Pero, sucede todo lo contrario, una teoría científica es un conjunto de hipótesis comprobadas que dan una explicación a cierto fenómeno observable con gran cantidad de datos y estudios que soportan y validan dicha explicación. La teoría puede cambiar, o su interpretación, pero los hechos que describe, no.

Por ejemplo, tenemos evidencia de que los rasgos dentro de una población de animales cambian y varían a lo largo del tiempo (evolución), esto vuelve a la evolución un hecho, pero nuevas observaciones pueden cambiar nuestra forma de interpretar cómo se dan estos cambios. 

La evolución en la naturaleza actúa en muchos niveles y a través de muchos mecanismos. Existe una microevolución, que se refleja en cambios del ADN (genes), y una macroevolución que se puede reflejar en la evolución de nuevas especies (cambios físicos visibles). El mecanismo más famoso es la selección natural, un proceso que favorece a los organismos cuyas  características ventajosas les permitirían  sobrevivir y reproducirse. Otros mecanismos son las mutaciones, que ocurren en todo ser vivo, el flujo genético y la deriva génica.

Imagen 5. Ilustración de cómo actúan los mecanismos de la evolución.

El flujo genético es básicamente: migración de una población a otra. Cuando un escarabajo de color claro llega a una población de escarabajos de color oscuro va a llevar nuevas variantes omicron a la vista de un gen (alelos) que afectarán las características de color de la nueva población. Por su parte, la deriva génica es un proceso aleatorio que modifica la frecuencia de genes de una generación a otra. Si sobre una población de escarabajos, donde 50 son claros y 50 oscuros, pasa un carro y aplasta a 40 de color claro, la nueva población tendra más del 80% de sus individuos de color oscuro y esto afectará a las sigueintes generaciones.

En resumen, la evolución es un proceso que va a reflejar las adaptaciones de los organismos a su ambiente en constante cambio y que puede resultar en la alteración de genes, el desarrollo de rasgos y características novedosas y la aparición de nuevas especies. Lo más importante es que estas adaptaciones irán pasando de generación en generación y un organismo será más exitoso cuando su linaje pueda adaptarse a los cambios de su entorno.

Por ello, este proceso es tan importante para entender nuestro planeta y el desarrollo de la vida en él. Estamos ocasionando grandes y veloces cambios en nuestro ambiente, y si queremos proteger la naturaleza y las especies que viven en ella es necesario conocer y entender cómo este proceso, tan calumniado, afecta a los seres vivos.


Imagen 6. Derecha: Oso polar. Izquierda: Oso grolar. Los grolares son híbridos nacidos de polares y pardos, a causa del cambio climático que empuja a los polares fuera de su hábitat.

Un último ejemplo sad. Si solo quedaran 2, 10 o 20 individuos de osos polares, esa especie estaría condenada a la extinción. Con tan pocos individuos, habría poquísima variación en sus genes y características en general, y en cada nueva generación la variación se iría reduciendo hasta crear una población tan homogénea que cualquier mal soplo de aire la haría desaparecer.

Aún podemos evitar que muchas especies desaparezcan por nuestra culpa, la extinción es un proceso natural, pero no como está sucediendo en la actualidad. Lo único que tenemos es la Tierra, no la perdamos. 

Edición: María Fernanda Tumbalobos