Cuando Martín Vizcarra asumió la Presidencia de la República en marzo del 2018 (después de serruchar a PPK) hubo un consenso entre los analistas políticos de que necesitaría apoyarse mucho en la opinión popular, dado que no contaba -ni cuenta- con partido político ni bancada en el Congreso. Lo que no sabían es que, en búsqueda de ese apoyo popular, el presidente Vizcarra -y por ende el Poder Ejecutivo- entraría en el juego tradicional de politiquería barata y medidas populistas que han plagado la historia de nuestro país.  Voz Actual te cuenta algunas de las medidas de corte populista del primer mandatario:

En primer lugar, está la llamada “Brigada Policial Contra la Migración Delictiva” (aunque debería llamarse Brigada Contra los Venezolanos) cuya creación fue anunciada por el ministro del interior, Carlos Morán, en enero de este año. La medida responde a la gran impopularidad que ha generado la llegada de cerca de 900 mil personas provenientes de Venezuela al Perú en los últimos años y a la gran exposición mediática de los casos delincuenciales que tienen como protagonistas a ciudadanos venezolanos en el país. Sin embargo, menos del 2% de los delitos en el país involucran a venezolanos[1]; es decir, esta disposición es absurda e innecesaria. También son inútiles las expulsiones de venezolanos a las que ha acudido el presidente Vizcarra: ¡son solo para la foto pulpín!

En segundo lugar, tenemos el innecesario conflicto que el presidente Vizcarra generó con un Congreso nuevo (¡que ni siquiera se ha instalado!) cuando anunció de manera demagógica que iban a eliminar el resguardo policial a los parlamentarios para “incrementar el patrullaje y vigilancia policial en las calles” (realmente, peor excusa ni mandada a hacer).  Esta medida es evidentemente populista, ya que la gente odia al Congreso y atacándolo el Gobierno adquiere popularidad. Sin embargo, también sería inconstitucional ya que, el artículo 98 de nuestra Carta Magna dice: “El presidente de la República está obligado a poner a disposición del Congreso los efectivos de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional que demande el presidente del Congreso”. Además, si el Parlamento desea contar con resguardo, podría contratar a una empresa privada que financiaríamos todos, porque el Congreso aprueba su propio presupuesto.  Nuevamente, vemos cómo las ansias de popularidad del presidente Vizcarra, llevaron al Poder Ejecutivo a una situación vergonzosa e incómoda (¿en serio? ¡por favor, otra vez no!).

En tercer lugar, debemos mencionar algunos de los cambios en el gabinete del presidente Vizcarra. El caso más notorio es el de la ex ministra de educación, Flor Pablo, que a pesar de haber realizado una eficiente gestión (reflejada en una ejecución presupuestal superior al 90% y a unos buenos resultados en las pruebas PISA) fue despedida sin motivo alguno (parece que nuestro gobierno tiene maestría en autogoles). A pesar de que su caso sea paradigmático, no es el único. Cuando aparece el primer titular que critica la gestión de un ministro, el Primer Mandatorio lo cambia. Esto genera que no haya continuidad en la gestión pública y que haya retrasos en los proyectos que solo perjudican al ciudadano de a pie.

La ministra de educación, Flor Pablo, fue retirada del cargo a pesar de haber realizado una gestión relativamente exitosa

Una última declaración demagógica (recién salidita del horno, solo para ustedes en Voz Actual) es la “evaluación de la pena de muerte para los feminicidas y violadores”[2]. El presidente declaró que es un “cambio normativo que pasa por el Congreso”. Parece que se le olvidó (o no se quiere acordar) que el Perú es un país firmante del Pacto de San José (tratado internacional con rango de ley) que impide aplicar la pena de muerte. Para poder instaurar la pena de muerte en el país, se tendría que denunciar el tratado, cambiar la ley, y después, el Código Penal (proceso que terminaría en la gestión de otro presidente).

Como vemos, el presidente Vizcarra se ha dedicado a anunciar medidas demagógicas y populistas para mantener su popularidad a flote (lo cual está cada vez más difícil). Ya se le está acabando el tiempo. A fines de este año, estaremos en plena campaña electoral para las elecciones de abril del 2021. Queda muy poco para realizar alguna obra o sacar adelante alguna ley que beneficie a todos los peruanos. ¿Qué fue con la reconstrucción del norte? ¿Cómo va el metro de Lima o la ampliación del aeropuerto Jorge Chávez? ¿Qué ocurrió con la lucha contra la minería ilegal en la Amazonía? Esperemos que el presidente Vizcarra, ahora sin un Congreso mayoritariamente opositor y obstruccionista, demuestre que es capaz alejarse de la politiquería barata de toda la vida.

Editado por Isabela García


[1] https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-51215514

[2] https://elcomercio.pe/politica/martin-vizcarra-sobre-pena-de-muerte-para-agresores-de-la-mujer-hay-que-evaluarlo-noticia/