El 11 de abril está cada vez más cerca y hasta el momento no hay nada asegurado con ningún candidato, las encuestas así lo demuestran. Y esto pues, tiene a todo postulante a la presidencia al filo de su silla, quienes siempre parecen estar dispuestos a lo que sea con tal de subir unos puntos en la infame lista. Describir esta escaramuza política podría resultar fácil para el peruano promedio, sin embargo, el panorama demuestra que los bandos están bien definidos, siendo hasta ahora el voto blanco/viciado el más aceptado.

Rafael López Aliaga enfrentaba una extraña y célere exclusión del proceso electoral, dada por el JNE al candidato presidencial de Renovación Popular con opción a apelar, lo cual se hizo lo más temprano que tarde. Con esa incertidumbre, López Aliaga no sólo convocó a su ola celeste al centro de Lima para que se aglomeren frente al edificio del JNE, sino también a Hernando de Soto, candidato de Avanza Perú. Las cosas claras y el chocolate oscuro, los manotazos de ahogado eran obvios, pues Aliaga habría escogido (¿bien?) a quien reciba sus votos en caso lo sacaran de carrera, un movimiento astuto pero tramposo. Luego, De Soto se “desprendería” nuevamente, jalándole las orejas a “Porky” por alentar una vacancia del actual presidente del Perú, Francisco Sagasti, invocándolo a retractarse. Un día se abrazan, al otro se distancian. Ya no hay vergüenza.

Expreso

Keiko Fujimori sabe bien que hoy los bandos se han dividido demasiado, además de teorías que rondan las redes sobre supuestos “tratos” con otros candidatos para gobernar en conjunto. Fujimori hija hoy está perdiendo, algo que definitivamente no debe mantenerla tranquila pues, junto a esto, debe sortear el hecho de ser la candidata con mayor rechazo (54% “¿Cuál es el candidato por el que jamás votaría?) en las encuestas. En ese sentido, “la china” decidió aceptar dos entrevistas, cuanto menos, extrañas. Extrañas pues, la primera por el medio por el que aceptó ser entrevistada (Punto Final), sabiendo el tipo de programas que le tienen más o menos simpatía. Aceptar una entrevista a un medio inherentemente de oposición, tan cerca al día de las

elecciones, no parece una jugada que tomaría la curtida política. Luego de esto, se acercó a un medio inevitablemente “amigo”, donde el antiguo entrevistador Jaime Bayly se encargó de incomodar a más no poder a la candidata presidencial del Fujimorismo. Esto más que una artimaña política, se vio como un acto que se salió de control, que se le fue de las manos a Fujimori, algo que sería una buena señal.

Youtube: Peruano Comunica

La izquierda y Veronika, Veronika y la izquierda. El desprendimiento no parece ser un recurso que el partido de Juntos por el Perú pretenda aplicar para la campaña actual, quizá lo guarden para más adelante. Sin embargo, una violenta autenticidad subliminal es lo que parece ser la fórmula principal de Juntos por el Perú para hacerse del poder. Es imposible para muchos marcar distancia entre el discurso de Veronika Mendoza y, por ejemplo, el primer Hugo Chavez de los 90. Así, un partido, con candidatos Chavistas y Castristas confesos, se pasea por los medios jurando que no se expropiará, sino se fomentará la competencia. Junto a esto, los puentes que Mendoza ofrece al Perú no son alentadores. Por ejemplo, con el presidente argentino Alberto Fernández, quien tomó la batuta ante la crisis argentina y la mantuvo (muchos dirían que la empeoró) a rajatabla como sus antecesores. Muchos presagian lo peor, en caso Mendoza se haga de la presidencia del Perú.

Twitter personal de postulante al congreso

La campaña de Somos Perú parecía tener una mayoría de congresistas asegurada al comienzo de la carrera electoral, dadas las conocidas situaciones del protagonista de la fórmula política de Somos Perú -hablamos obviamente de Martín Vizcarra y no de Daniel Salaverry- y el “vacunagate”. En eso se habría centrado la atrevida campaña del partido del corazón, poner por encima de Salaverry a Vizcarra y de esa manera se jalaría el apoyo que el “lagarto” logró conseguir durante su mandato y traducirlo a votos para Somos Perú. Sin embargo, hoy la estrategia de Somos Perú parece ser la resignación, y debería ser así. Pues el querer traficar el apoyo que alguna vez tuvo Vizcarra a las arcas de Somos Perú es una jugada sucia. Junto a esto, fue “el lagarto” quien los llevó a lo más alto de las encuestas, y fue él mismo quien los sumergió, a tal punto de condenar al partido a una desafiliación masiva de partidarios. Esto, casualmente, resuena al caso del Partido Morado y Guzmán, quienes simplemente no parecen funcionar.

La República

Lo inmaduro de sus principales congresistas y las flamantes situaciones adversas que afrontó tanto el partido como Guzmán, hacen de este un político inviable e incompatible. Los memes son buenos, pero el plan de gobierno, la fórmula (te hablo a tí, Susel), los congresistas, su centralismo, simplemente no puede ser.

Trome

Sea cual fuere el resultado final de estas elecciones presidenciales, hoy más que nunca debemos dejar en claro que el que gobierna el país es la gente, y nosotros tenemos la responsabilidad de elegir en base a información. Pero también tenemos la responsabilidad de reivindicar a nuestro país, en las situaciones más adversas. Porque cuando un presidente no cumple sus promesas, la gente se debe hacer de una responsabilidad: poner el país por delante. Por delante de cualquier jugarreta política, por delante de cualquier mentira.