Créanme que he estado pensando por varias semanas sobre qué escribir: podría escribir sobre política, pero vamos, en realidad ¿quién más quiere hablar de políticos con doble moral (#ampayado) y de falsas promesas sin cumplir?, no estamos hablando de tu ex; quizá sobre empleabilidad, aunque no queremos presionarnos tanto empezando el 2020. Entonces, pensé ¿qué tal si dejamos todos los problemas de lado y nos enfocamos en nosotros mismos de tal forma que realicemos una introspección sobre todas nuestras acciones en 2019?.

Es paradójico, pero cuando hablo de nosotros mismos, la primera idea que de seguro viene a tu mente es una imagen física y palpable de ti. Sin embargo, lo que debes evocar es  todo lo que no puedes ver, todo lo subjetivo y hasta lo más mínimo y remoto de tu inconsciente, ya que eso es lo que somos en gran medida: 10% consciente, 90% inconsciente, y mucho más de lo qué podemos ver.

Pero volviendo al tema, ser uno mismo parece demasiado evidente. ¿Como puede uno no ser uno mismo?

Como base para empezar nuestro desarrollo, vamos a partir de la afirmación de Jean-Jacques Rousseau (1762), donde el hombre es un ser bueno por naturaleza: en caso de ver a su par en necesidad de ayuda, él estaría dispuesto a brindarla. Por lo tanto, sus acciones están orientadas al bien.

Ahora que ya tenemos definida la premisa, podemos comenzar a cuestionarnos. La primera pregunta es ¿por qué no somos nosotros mismos?, si se supone que nuestras acciones son correctas para la sociedad, ¿qué socava nuestra voluntad?

La verdad, esta es una pregunta bastante interesante y muchos filósofos han tratado de explicar el porqué.  Aristóteles (384-322, a. de C.) plantea que el hombre es un ser social por naturaleza; por lo tanto, tiene una dimensión individual en la cual desarrolla su personalidad, y a la vez, esta dimensión está conectada con la dimensión social- En esta última es donde el hombre adquiere conocimiento sobre la sociedad en la que vive y, como consecuencia, integra diferentes grupos. He aquí un punto importante, ya que cada grupo posee sus propias normas y cada uno modifica el comportamiento de sus integrantes mediante premios y castigos. Por ejemplo, en casa, sé que hay una hora de llegar y que cuando entro, debo saludar; con mi grupo de amigos sé que nunca debo faltar al cumpleaños de un miembro, etc. De esta manera, hay normas que son parecidas en los diferentes grupos que pertenecen a una misma área geográfica ya que comparten la misma cultura, problemas, entre otros.

Pero stop, tenemos que saber que mucho de lo que somos no fue porque escogimos conscientemente qué ideas o conocimientos deseamos adquirir y cuáles no, sino que simplemente asimilamos conocimiento de forma inconsciente todo el tiempo. Por ello es importante el cuestionamiento y esto me lleva a la siguiente pregunta: ¿en qué momento somos nosotros mismos y en qué momento no? ¿O es que nunca somos ni fuimos nosotros mismos? ¿O es que tal vez toda nuestra voluntad se asemeja a la curva de vida de un producto?: sin darnos cuenta, atravesamos un punto de inflexión después del cual  dejamos de ser nosotros mismos para ser lo que la sociedad quiere.

Sé que todas estas preguntas son un poco tricky, pero ¡no os preocupéis!, que no somos los únicos que nos hemos preguntado esto. William Shakespeare, uno de los más grandes dramaturgos, relata cómo Hamlet, un joven de naturaleza noble que sería incapaz de cometer asesinato, se ve obligado a asesinar a Claudio para limpiar la memoria de su difunto padre. Antes de esta escena, Hamlet, en su famoso soliloquio, se mira al espejo y se pregunta “¿ser o no ser?”, reflejando así una guerra interna entre sus propios deseos y lo que los demás esperan que él haga. Al final, Hamlet termina cediendo a las presiones sociales y, como es de esperar en todo buen drama, todos los personajes principales terminan muertos (#5estrellas).

Sin embargo, no todo está perdido soldado. El hombre no puede dejar de buscar su identidad y dar respuesta a la pregunta ¿quién soy?. Además, tiene la necesidad de responder a la pregunta ¿quiénes somos nosotros?.
No es fácil determinar hasta qué punto la esencia humana es resultado de una información exterior al ser humano mismo, y hasta qué punto es creación propia.

Finalmente, te dejo la siguiente cita para reflexionar:

“Cada cosa en la naturaleza actúa según leyes. Sólo un ser racional tiene la capacidad de obrar según su voluntad”
Immanuel Kant
.