Castillo no aparenta ser un presidente, no llega ni a medio presidente. Han pasado solo un par de semanas de la juramentación del lápiz y sus allegados. Si este gobierno estaba presagiado al desastre, el dólar, el pelaje erizado de la derecha peruana, y el gas (entre otras cosas) confirmaban las terribles sospechas. Pareciera que todo lo que podía salir mal, salió mal, pues aquellos rumores antes de la juramentación, que avistaron un gobierno más plural y alejado del ideario de cerrón, se esfumaron muy temprano.

El autoproclamado (y breve) vocero de Perú Libre, Daniel Salaverry, fue voceado para la transferencia de la cartera ministerial de vivienda. La alianza de Somos Perú con Castillo, y (probablemente no) con Perú Libre, habría dado al gobierno de los lápices, de arranque, un sabor a centro-izquierdismo. Pero todo esto sería descartado solo unos días antes de la juramentación del gabinete ministerial, donde Salaverry sería atrasado por Venancio Navarro, a pesar de haber sido anunciado por cerrón.

La polémica designación de Guido Bellido como primer ministro, ya sea por sus recientes declaraciones a favor del régimen dictatorial de Cuba y Venezuela o por su proceso por apología al terrorismo, destaparon lo que muchos temían: la sumisión de Castillo sobre Cerrón, o lo que muchos teorizan últimamente, la complicidad de estos 2.

La prensa comercial y las facciones unidas de la derecha peruana hacen hincapié en todos los tropiezos y argucias que este gobierno trata de deslizar. Los casos que resonaron más fueron, entre otros, la designación de Natalia Jiménez, de 27 años, como directora de Provías, siendo allegada a Cerrón. Jiménez Velásquez no cuenta con los 10 años requeridos para el puesto al

que fue designada, además de haberse como bachiller en Derecho y Ciencias políticas solo en 2019.

Luego vendría Alberto Falla Avellaneda, quien sería identificado en un reportaje periodístico como fundador de Revisiones Técnicas del Sur (Retecsur), empresa que emitió certificado de revisión técnica a camión cisterna A2X – 847, que causó deflagración en Villa El Salvador en enero del 2020, causando la muerte de 34 personas. En este caso, se determinó que el camión no contaba con las medidas estructurales de seguridad requeridas para realizar el servicio que venía sirviendo. A pesar de ello, la empresa Revisiones Técnicas del Sur (Retecsur), en la que Falla Avellaneda fue identificado como fundador, emitió el certificado de inspección vehicular.

Los hilos definitivamente no comienzan en las manos de Castillo, o en todo caso, se toma turno con otros actores cruciales en este gobierno. El congresista electo, investigado por terrorismo, Guillermo Bermejo tiene la desfachatez de pasear por distintos escenarios, esparciendo su verborrea plagada de falacias y populismos baratos. Cercano a Castillo y Cerrón, este “padre de la patria” ve conveniente avisar sobre un cierre del congreso, en caso se le niegue la confianza al gabinete Bellido.

Cerrón se tomó la atribución de sacar al Perú del grupo de Lima, alianza de países del continente americano que trabaja en soluciones para la crisis de Venezuela. Dado el espíritu “antiimperialista” de Cerrón, este paso en falso parece coherente con la línea retrograda que maneja su ideario y el partido Perú Libre.

Todas estas “Cerronadas” indican que el presidente no es Castillo, sino solo representa una imagen simbólica de cabeza de gobierno. Es esa gavilla avivada de Perú Libre que pretende hacerse de todo, por la única vía que aparentan saber, la informal y la tramposa.

Keiko desapareció y dejó solos a aquellos peruanos que exigen que las cosas se hagan por la vía correcta, y que hoy se unen con aquellos que no están dispuestos a abandonar a este país. La polarización está resaltada, pero el panorama no es tan desolador como en tiempos anteriores, puesto que Cerrón y compañía se olvidaron de que no ganaron nada ni a nadie, son los mismos políticos pequeños, impulsados por su angurria personal, representada en los tarjetazos que vienen siendo rectificados de a pocos.

Solo el tiempo nos contará quién fue realmente el presidente en el gobierno del bicentenario. Pero, por ahora, estamos en manos de un gobierno cuestionable, donde nuestra única solución pareciera ser un congreso adormilado y dividido, que como siempre, no se espera nada de ellos pero igualmente encuentra la manera de decepcionarnos.